Carolina nos ha mandado esta información tan útil para estas fiestas
Un papá de la escuela del año pasado tiene un blog de cocina para niños muy entretenido:
http://www.elmonstruodelasgalletas.com
Os pegamos una de sus últimas entradas:
La cocina es por regla general diversión. Pasarlo bien cocinando para otras personas o para uno mismo. Y no hay nada mejor, o no debe haber nada mejor, que ver cocinar a los peques de la casa mientras se lo pasan bien. Con esta idea vamos a hacer un
taller de galletas en Apetit´Oh
, para los peques mientras los papás (mamás, tías o tíos, abuelas o abuelos, etc.) les ayudan y se divierten también.
Objetivo principal ,del taller de galletas, por lo tanto: ¡Pasarlo bien!, mientras:
• Manoseamos masas
• Estiramos masas
• Cortamos masas con formas divertidas
• Decoramos galletas
Haremos las siguientes recetas, algunas de las cuáles podéis encontrar en este blog. E incluso intentaremos hacer una versión sin gluten.
• Cookies de m&m´s o Lacasitos
• Las cookies del Monstruo de las Galletas
• Hombrecitos de jengibre y los decoraremos
• Galletas con diferentes formas para decorar
El taller tendrá lugar el próximo 3 de enero de 17.30 a 19.30 en Apetit´Oh.
martes, 27 de diciembre de 2011
jueves, 15 de diciembre de 2011
Que te lo dicen los Reyes Magos...
Hola a tod@s!!
¿quién mejor que S.S.M.M los Reyes Magos de Oriente para "asesorar" a nuestros pequeños?
Si os aptece personalizar una conversación entre vuestros hijos y el lejano oriente, pinchad en el siguiente link y a disfrutar de sus caritas...
www.navidadessorprendentes.com
¿quién mejor que S.S.M.M los Reyes Magos de Oriente para "asesorar" a nuestros pequeños?
Si os aptece personalizar una conversación entre vuestros hijos y el lejano oriente, pinchad en el siguiente link y a disfrutar de sus caritas...
www.navidadessorprendentes.com
miércoles, 14 de diciembre de 2011
En respuesta a vuestros comentarios: ¿Agendas SÍ o NO?
Hace algún tiempo una mamá aprovechó el buzón de sugerencias de la escuela para pedir que las agendas de comunicación entre familia - educadoras no fuera sólo para las clases de bebés, si no que continuasen en todos los niveles. Lo pusimos en conocimiento de la escuela y esto es lo que nos han contestado:
Estimadas familias,
Muchas gracias por formar parte de nuestra Escuela.
Estimadas familias,
Las coordinadoras de nivel nos hemos reunido para tratar la pregunta que muchas familias se hacen sobre la continuidad de las agendas en los niveles de 1-2 y 2-3 años.
Entendemos que en bebés es necesario formalizar una comunicación muy explícita con vosotros ya que hay muchos detalles que contemplar a lo largo del día que se pueden pasar por alto en un momento determinado, por eso sí que consideramos necesario el uso de la agenda en este nivel. Siendo crucial detallar de manera precisa cuestiones de suma importancia en los niños de esta edad tales como las diferentes tomas de biberón, las deposiciones, las horas de sueño… que es menos eficiente mostrar en un panel informativo.
En los niveles de 1-2 y 2-3 años, entendemos que las
rutinas diarias deben mostrarse en un panel porque:
1º.
De esta manera
las rutinas se reflejan de una manera más gráfica, pormenorizada y sostenible.
2º.
Para nosotras
una parte fundamental de nuestra labor educativa es el intercambio diario de información con las familias. Estos momentos de contacto personal son el momento de la entrada donde vosotros nos contáis cualquier incidencia que debemos conocer y el de salida donde os comunicamos cómo ha pasado el día en el aula vuestro hijo o hija. En caso de no poder hablar personalmente con vosotros podemos contactar mediante una nota escrita o una llamada telefónica por ambas partes. En cualquier caso, para cualquier tema de especial relevancia tenéis a vuestra disposición las tutorías.
Nuestra
dedicación es al 100% para los niños y niñas de nuestra escuela acompañándolos en su crecimiento y preferimos dedicar el tiempo en una comunicación directa y
un trato personal con vosotros, tal y como lo hemos hecho hasta ahora.
De todas formas, os agradecemos que sigáis sugiriendo cosas para mejorar y aquí
estamos abiertas a todas vuestras sugerencias.Muchas gracias por formar parte de nuestra Escuela.
Coordinadoras de nivel.
Natalia (2-3), Ana M. (1-2) y Eva (0-1)
¡Muchas gracias por vuestro comentarios!
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Educar sin prisas
Os dejo una "joya" de la revista Crecer Feliz. Teniendo en cuenta que los tiempos "corren" mucho, a veces está bien parar a tomar aliento y descubrir lo que nos rodea... y lo que rodea a nuestros hijos:
Slow parenting es una nueva tendencia educativa que defiende una enseñanza en la que se respete el ritmo de desarrollo de cada niño y sus necesidades concretas. En definitiva, una educación sin prisas.

Lunes, pintura; martes, natación; miércoles, inglés… y así hasta el fin de semana, cuando hay que terminar los deberes pendientes, asistir a la exhibición de baile del cole, quedar con unos amigos...
Todos queremos lo mejor para nuestros hijos, pero es posible que, sin darnos cuenta, estemos convirtiéndonos en una generación de padres helicópteros cuyas hélices giran cada vez más deprisa, sin dejar tiempo a los niños para ser precisamente eso, niños.
Esto es lo que afirman los seguidores del movimiento slow parenting, que aboga por una educación más relajada y tranquila con la que los críos puedan ir descubriendo el mundo en el que viven sin prisas.
“La vida no es una carrera; es un viaje, un descubrimiento para hacer juntos”, nos cuenta Carl Honoré, autor de, entre otros libros, “El elogio de la lentitud” y uno de los principales gurús de esta nueva tendencia educativa que cada vez cuenta con más adeptos en Estados Unidos y Europa.
“Hace unos años –continúa Honoré– mi vida era una carrera contrarreloj. Un día me encontré comprando para mis hijos el libro “One minute bedtime stories” (algo así como “Cuentos para dormir de un minuto”) y me di cuenta de que no estaba viviendo la vida, sino pasando por ella a toda velocidad. Pensar en leer Blancanieves en sesenta segundos fue lo que me salvó”.
Tu peque es único
Pero ¿qué es lo que está haciendo de nosotros padres acelerados y competitivos? El cambio social de los últimos años tiene mucho que ver. Para empezar, las familias son hoy más pequeñas, de manera que la atención que en generaciones anteriores había que repartir entre cuatro o cinco hijos, ahora se dedica a dos o, como mucho, tres niños.
Por otro lado, el hecho de que la edad para ser madre se haya retrasado parece llevar implícito un mensaje subliminal: tenemos que hacer las cosas a paso ligero porque hemos empezado más tarde. Y no hay que olvidar el consumismo que impera en nuestra sociedad, que en muchos casos nos crea la imperiosa “necesidad” de que a nuestros hijos no les falte ni uno de los últimos “gadgets” del mercado.
Los defensores del slow parenting aseguran que uno de los principales problemas de esa continua competencia entre padres es que estamos perdiendo la confianza en nosotros mismos y dejando de creer en nuestros instintos. Y parece que no les falta razón: en una reciente encuesta llevada a cabo por el portal Netmums, muchas de las madres confesaron que solían mentir a otras madres sobre lo que daban de comer a sus hijos o el tiempo que les dejaban ver la tele.
“Conviene recordar que no hay una fórmula mágica y universal para educar a nuestros hijos, porque cada niño es único. Como familia debemos poner en práctica lo que mejor funcione para nosotros y dejar de compararnos con el resto”, dice Honoré.
Por otro lado, aunque hasta cierto punto presumir de nuestros hijos es natural e inevitable, los psicólogos apuntan el riesgo de que con ello no les dejemos ser como son, sino como nosotros queremos que sean. “Yo lo vi claro después de que la profesora de mi niño de 7 años me dijera que tenía un talento especial para la pintura. Me fui a casa orgulloso pensando en cómo potenciar el talento de mi pequeño Picasso, pero cuando le dije que iba a tener un tutor, me contestó que lo que él quería era pintar tranquilamente”, explica Carl Honoré.
Slow parenting es una nueva tendencia educativa que defiende una enseñanza en la que se respete el ritmo de desarrollo de cada niño y sus necesidades concretas. En definitiva, una educación sin prisas.

Lunes, pintura; martes, natación; miércoles, inglés… y así hasta el fin de semana, cuando hay que terminar los deberes pendientes, asistir a la exhibición de baile del cole, quedar con unos amigos...
Todos queremos lo mejor para nuestros hijos, pero es posible que, sin darnos cuenta, estemos convirtiéndonos en una generación de padres helicópteros cuyas hélices giran cada vez más deprisa, sin dejar tiempo a los niños para ser precisamente eso, niños.
Esto es lo que afirman los seguidores del movimiento slow parenting, que aboga por una educación más relajada y tranquila con la que los críos puedan ir descubriendo el mundo en el que viven sin prisas.
“La vida no es una carrera; es un viaje, un descubrimiento para hacer juntos”, nos cuenta Carl Honoré, autor de, entre otros libros, “El elogio de la lentitud” y uno de los principales gurús de esta nueva tendencia educativa que cada vez cuenta con más adeptos en Estados Unidos y Europa.
“Hace unos años –continúa Honoré– mi vida era una carrera contrarreloj. Un día me encontré comprando para mis hijos el libro “One minute bedtime stories” (algo así como “Cuentos para dormir de un minuto”) y me di cuenta de que no estaba viviendo la vida, sino pasando por ella a toda velocidad. Pensar en leer Blancanieves en sesenta segundos fue lo que me salvó”.
Tu peque es único
Pero ¿qué es lo que está haciendo de nosotros padres acelerados y competitivos? El cambio social de los últimos años tiene mucho que ver. Para empezar, las familias son hoy más pequeñas, de manera que la atención que en generaciones anteriores había que repartir entre cuatro o cinco hijos, ahora se dedica a dos o, como mucho, tres niños.
Por otro lado, el hecho de que la edad para ser madre se haya retrasado parece llevar implícito un mensaje subliminal: tenemos que hacer las cosas a paso ligero porque hemos empezado más tarde. Y no hay que olvidar el consumismo que impera en nuestra sociedad, que en muchos casos nos crea la imperiosa “necesidad” de que a nuestros hijos no les falte ni uno de los últimos “gadgets” del mercado.
Los defensores del slow parenting aseguran que uno de los principales problemas de esa continua competencia entre padres es que estamos perdiendo la confianza en nosotros mismos y dejando de creer en nuestros instintos. Y parece que no les falta razón: en una reciente encuesta llevada a cabo por el portal Netmums, muchas de las madres confesaron que solían mentir a otras madres sobre lo que daban de comer a sus hijos o el tiempo que les dejaban ver la tele.
“Conviene recordar que no hay una fórmula mágica y universal para educar a nuestros hijos, porque cada niño es único. Como familia debemos poner en práctica lo que mejor funcione para nosotros y dejar de compararnos con el resto”, dice Honoré.
Por otro lado, aunque hasta cierto punto presumir de nuestros hijos es natural e inevitable, los psicólogos apuntan el riesgo de que con ello no les dejemos ser como son, sino como nosotros queremos que sean. “Yo lo vi claro después de que la profesora de mi niño de 7 años me dijera que tenía un talento especial para la pintura. Me fui a casa orgulloso pensando en cómo potenciar el talento de mi pequeño Picasso, pero cuando le dije que iba a tener un tutor, me contestó que lo que él quería era pintar tranquilamente”, explica Carl Honoré.
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